La
Constituyente Social es una iniciativa política
asumida por los Sindicatos, Gremios y Organizaciones de la Central en conjunto con
Organizaciones fraternas del campo popular y consiste en la organización y
promoción de un proceso de debate y construcción popular que busca alentar una
nueva experiencia política y social en nuestro país, que recupere para las
mayorías su capacidad de autogobierno en el marco de un proyecto de sociedad justo,
equitativo y democrático, con el mayor grado posible de protagonismo y unidad
popular, con la representación más amplia de las expresiones organizadas de
nuestro Pueblo y en función de las prioridades y acciones que se definan
participativamente en Asambleas distritales, regionales y nacionales.
Además de los temas surgidos en cada
territorio, hemos resuelto, luego de un proceso de dos años de debates,
trabajar en función de cuatro Campañas Públicas Nacionales en las que se ha
intentado sintetizar las demandas y prioridades que han ido surgiendo en los
encuentros; éstas son:
IGUALDAD,
Universalidad, distribución de la riqueza y nuevo modelo de desarrollo
SOBERANÍA Nacional y Comunitaria sobre los
Recursos Naturales, los Bienes Comunes, el Medio Ambiente y el Habitat
DEMOCRACIA
PARTICIPATIVA e
Integral, Libertad Sindical y Nueva Institucionalidad y
AMERICA LATINA:
Ahora es Cuando
La
Constituyente Social no es un partido político, ya que se plantea construir herramientas e iniciativas que
puedan convocar a un arco lo más amplio posible de representaciones instituidas
de nuestro Pueblo (sociales, gremiales, institucionales, culturales y también
partidarias).
La
Constituyente Social no es una “organización” en el sentido estricto de la palabra. Se trata de una iniciativa
que, si bien exige planificación y trabajo, más que buscar la creación de una
nueva institución formal, intenta desarrollar una política que articule el arco
lo más amplio posible de organizaciones ya existentes y experiencias nuevas de
poder popular.
Estas definiciones no son arbitrarias o casuales. Responden a la
convicción de que la búsqueda de la unidad popular, es decir, la consecución
del valor político dado por el mayor grado posible de cohesión consciente y
autónoma al interior de nuestros sectores populares y sus representaciones
sociales, institucionales o religiosas, en función de un análisis de la
realidad y unas líneas de acción compartidas colectivamente, sólo puede darse
si se anima una estrategia que privilegie un proceso abierto y territorializado
de debate y construcción popular y se evita deliberada y explícitamente la
implementación de metodologías o herramientas que intenten disciplinar o
dirigir autoritariamente al conjunto en función de tal o cual “representación”
instituida.
La Constituyente Social puede interpretarse como la respuesta consciente más profunda
de una parte importante del movimiento popular en la Argentina respecto del
desafío planteado en el conjunto de la sociedad en la crisis del 2001.
Significa entender colectivamente que aquél
“Que se vayan Todos” debe ser respondido con el intento de “Que venga el
Pueblo”.
En el proceso hacia la Constituyente Social
nos organizamos a través de una amplia coordinación nacional integrada por un
conjunto dinámico de seiscientos compañeros y compañeras provenientes de
distintas experiencias sociales, sindicales, culturales, partidarias,
institucionales, etc. Los espacios públicos fundados en cada lugar del país en
función de esta iniciativa son Casas de la Coordinación Nacional
hacia la
Constituyente Social.
En este sentido, se han constituído equipos de compañeros y
compañeras que impulsan las Áreas de Comunicación, Formación y Construcción del
Mapa del Campo Popular, que funcionan en la Casa de la Coordinación Nacional
hacia la
Constituyente Social ubicada en Chacabuco 917, en Ciudad de
Buenos Aires.
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